viernes, 31 de marzo de 2017



El fitosterol.


Este artículo intenta recoger información de varias fuentes sobre los posibles beneficios o no del uso de los fitosterales en nuestra dieta. Espero que os resulte interesante.

Los fitoesteroles o esteroles vegetales (esteroles de las plantas) son esteroles naturales de origen vegetal.

Las plantas contienen varios fitoesteroles, que actúan como componente estructural en la membrana celular (el mismo rol que en los mamíferos cumple el colesterol). Son por tanto, similares al colesterol animal.
 
Son moléculas orgánicas que forman parte de la membrana de las células vegetales, con una función similar a al colesterol en las membranas celulares animales.

Por lo tanto el Colesterol nos lo aportan los alimento animales, mientras que el Fitosterol nos lo aportan los alimentos vegetales.

En pequeñas cantidades, los fitoesteroles aparecen de manera natural en aceites vegetales, especialmente en:
             aceite de espino cerval de mar (16,4 mg  por cada g de aceite),

             aceite de maíz (9,68 mg por gramo), y

             aceite de soja (3,27  por gramo).


El efecto más importante de los fitoesteroles es que bloquean la absorción del colesterol a nivel intestinal. Sin embargo, los niveles presentes en los alimentos no son suficientes para lograr un efecto en los niveles altos de colesterol.
 
Como ingrediente o aditivo alimentario, los fitoesteroles tienen la propiedad de disminuir el colesterol (reducen la absorción del colesterol en los intestinos), y podría actuar en la prevención del cáncer.
En sujetos humanos, los esteroles pueden reducir el colesterol hasta en un 15%.


Relación fitoesterol y descenso de niveles de colesterol en sangre: 

Se inhibe la incorporación de colesterol en las micelas del tracto gastrointestinal, disminuyendo la cantidad general de colesterol absorbida.

Esto a su vez podría ayudar a controlar los niveles totales de colesterol, y modificar los niveles de HDL, LDL y TAG. 

Muchas margarinas, mantequillas, cereales para desayuno y productos untables ahora vienen enriquecidos con fitoesteroles y se comercializan para las personas que desean disminuir sus niveles de colesterol.

Actualmente podemos encontrar productos de venta en farmacia con aporte en fitosterol.

Se han desarrollado algunos alimentos (como margarina, yogur, leche, salsas) que aportan fitoesteroles adicionales.

La colestatina, se extrae del aceite vegetal, Está compuesta de campesterol, estigmasterol y brasicasterol. 

Se comercializa como suplemento dietético, aislado a partir de aceites vegetales. propuesto para reducir en parte la absorción de colesterol ingerido en la dieta en personas con hipercolesterolemia. 



 Formula de ERGOSTEROL.








En su forma libre, los fitosteroles son insolubles en agua y poco solubles en las grasas. Para aumentar la solubilidad se utilizan en la forma esterificada, que además tiene mayor poder hipolipemiante. Para la esterificación se necesitan aceites vegetales. Por ello, las margarinas hechas con aceites de semillas (soja, girasol, maíz, canola, oliva, etc.), constituyen una formulación ideal para la administración de fitosteroles1



Las dietas vegetarianas contienen aproximadamente 500 mg diarios y la dieta habitual occidental contiene 150-350 mg diarios de fitosteroles, es decir, una cantidad prácticamente igual a la de colesterol. Con estas cantidades de fitosteroles no se producen reducciones apreciables de colesterol porque se precisa al menos 1 g/día e, idealmente, de 1,5 a 3 g/día para conseguir una reducción del 10-14% del cLDL


 




FIGURA.  Mecanismo de acción de los fitosteroles.



Los alimentos funcionales son alimentos que se consumen para mejorar o mantener la buena salud, el bienestar y reducir el riesgo de padecer enfermedades. La condición principal para que un alimento sea considerado funcional es haber demostrado científicamente un efecto favorable sobre la salud. Se trata de productos alimentarios, naturales o elaborados, que se sitúan a medio camino entre los alimentos y los medicamentos (nutracéuticos). En esta categoría es donde deben incluirse los productos dietéticos enriquecidos con fitosteroles, pues el consumo de margarinas enriquecidas con estos compuestos constituye una forma útil para bajar el colesterol de la población y, lo que es más importante, sin necesidad de tomar fármacos y sin modificar las propiedades organolépticas de la dieta.









Figura. Relación dosis-respuesta entre ingesta de fitosteroles y descenso del colesterol total y cLDL. A partir de unos 2 g diarios de fitosteroles no hay mayor descenso del colesterol.





El descenso del colesterol total se observa en las primeras semanas de tratamiento, aunque muestra una tendencia a continuar disminuyendo si continúa la ingesta de fitosteroles. Varios estudios han demostrado que la asociación con estatinas produce efectos adicionales beneficiosos.

Los fitosteroles bloquean la absorción intestinal y las estatinas inhiben la síntesis hepática de colesterol. Ambos mecanismos son complementarios en aumentar la actividad del receptor de LDL, por lo que la asociación estatinas-fitoesteroles potencia el descenso del colesterol total y cLDL inducido por cada modalidad terapéutica. Blair et al, demostraron que, en pacientes tratados de forma estable con estatinas y que permanecían con concentraciones elevadas de colesterol, la ingesta de margarina enriquecida con sitostanol reducía adicionalmente el colesterol total un 7% y el cLDL un 10%. Gylling et al observaron efectos similares en pacientes diabéticos insulinodependientes y en mujeres con cardiopatía isquémica. 

La asociación de estatinas y fitosteroles puede producir un beneficio mayor que aumentar la dosis de uno de ellos, por lo que podría emplearse en pacientes con hipercolesterolemia moderada-severa, resistente a la terapia de primera elección, como han demostrado estudios recientes que han utilizado estanoles asociados a simvastatina




La polémica que ha llevado al legislador a poner orden legal en la comercialización de alimentos que contienen estas sustancias tiene su origen en otros descubrimientos científicos, que han demostrado que si estos alimentos no se consumen dentro de una dieta equilibrada pueden provocar una reducción de los niveles de otros compuestos vitales para el organismo humano, como pueden ser los carotenos, la vitamina D o la vitamina A, que resulta fundamental para las mucosas, la agudeza visual y el crecimiento del esqueleto.


Sin embargo, la solución legal no es la única que se apunta para evitar riesgos innecesarios para el consumidor, y las últimas investigaciones, aconsejan la utilización de sus derivados saturados, los denominados estanoles, que si bien tienen igual efecto sobre la absorción intestinal del colesterol, parecen ser más seguros y eficaces, ya que no son absorbidos y no interfieren sustancialmente con la absorción de las citadas vitaminas.


La comercialización de alimentos con fitosteroles y otros compuestos similares deberá realizarse cumplimentando unas normas específicas de etiquetado, a fin de informar al consumidor sobre la presencia de estas sustancias en su composición. 

La novedad tiene carácter eminentemente preventivo, ya que se trata de evitar una ingesta elevada con consecuencias indeseables para la salud.


El 21 de abril de 2004 entró en vigor el Reglamento comunitario por el que se dispone la obligación específica de etiquetar aquellos alimentos e ingredientes alimentarios con fitosteroles, ésteres de fitosterol, fitostanoles o ésteres de fitostanol añadidos. 

La nueva etiqueta, que debe aparecer en todos aquellos productos alimenticios que los contengan, informará adecuadamente al consumidor sobre su presencia, a fin de evitar que un consumo excesivo de estas sustancias pueda tener unos efectos adversos para la salud de quien los ingiere. 



Si bien está científicamente probado que estas sustancias reducen los niveles de colesterol sérico, un informe emitido por el Comité Científico de la Alimentación Humana, a solicitud de los Estados miembros y de la Comisión, advirtió de la posibilidad de que una ingesta excesiva llegara a reducir los niveles plasmáticos de beta-caroteno.

El citado Comité, en su Informe general sobre «los efectos a largo plazo del consumo de elevadas cantidades de fitosteroles procedentes de diversas fuentes alimentarias, con especial atención a los efectos sobre los niveles de beta-caroteno» de 26 de septiembre de 2002, confirmó la necesidad de etiquetar los fitosteroles, ésteres de fitosterol, fitostanoles y ésteres de fitostanol conforme a las disposiciones de la Decisión comunitaria que autorizó en julio de 2000 la comercialización de las «grasas amarillas de untar con ésteres de fitosterol» como nuevo alimento o nuevo ingrediente alimentario.



Las margarinas con fitosteroles:



Los fitoesteroles son efectivos contra el colesterol LDL, pero un exceso puede reducir el nivel plasmático de beta-carotenos El antecedente más próximo sobre la necesidad de incluir un etiquetado preventivo sobre la presencia de fitosteroles en alimentos lo localizamos en la solicitud que Unilever dirigió a las autoridades competentes de los Países Bajos en mayo de 1998, para la comercialización de «grasas amarillas de untar con ésteres de fitosterol». La petición de la multinacional determinó la aprobación de una Decisión comunitaria de 24 de julio de 2000, por la que se autorizaba la comercialización de esta margarina como nuevo alimento, y cuyos destinatarios eran aquellas personas que deseaban rebajar sus niveles séricos de colesterol. 

La norma comunitaria dispuso algunas obligaciones complementarias, entre ellas, las que hacían referencia al etiquetado de estos productos, y que ahora han servido de base para el Reglamento recientemente aprobado. Y es que, tras pasar por la estricta tramitación del procedimiento de evaluación comunitaria, se adoptó una Decisión sobre su autorización, en la que se establecía el alcance de la misma, las condiciones de su utilización, la denominación, las especificaciones y los requisitos de etiquetado del pretendido «nuevo alimento». 

Como era preceptivo para estos supuestos, en los que su aprobación podría tener repercusiones en la salud pública, el Comité Científico de la Alimentación Humana emitió un informe, según el cual las «grasas amarillas con ésteres de fitosterol añadidos» no son perjudiciales para la salud humana, si bien dentro de unos límites máximos de estas sustancias en el producto final.



A partir de la entrada en vigor del reglamento, todos aquellos alimentos o ingredientes alimentarios que contengan fitosteroles, ésteres de fitosterol, fitostanoles y ésteres de fitostanol añadidos, deberán comercializarse con un etiquetado que contenga en el mismo campo de visión que el nombre con el que se comercializa el producto, y en un formato que facilite su visión y lectura, las palabras «con esteroles/estanoles vegetales añadidos» [la denominación fito se sustituye por la de vegetal, más conocida para el consumidor]; la lista de ingredientes con la indicación del contenido de estas sustancias añadidas (expresado en % o en g de esteroles o estanoles vegetales libres por 100 g o 100 ml de alimento); la mención que debe evitarse un consumo superior a 3 g/día de esteroles o estanoles vegetales añadidos; y una definición de porción del alimento o del ingrediente alimentario en cuestión (de preferencia en g o ml), indicándose la cantidad de esterol vegetal o estanol vegetal que contiene cada porción. Además, y a fin de evitar riesgos por defecto de información, se incluyen obligaciones adicionales que deberán indicarse en su etiquetado:
  • El producto está destinado exclusivamente a las personas que desean reducir su colesterolemia.
  • Los pacientes que toman medicamentos para reducir su colesterolemia sólo deben consumir el producto bajo supervisión médica.
  • El producto puede no ser nutritivamente apropiado para mujeres embarazadas y en período de lactancia y niños menores de cinco años.
  • El producto debe consumirse como parte de una dieta equilibrada y variada que incluya el consumo regular de frutas y hortalizas para ayudar a mantener los niveles de carotenoides.
Como consecuencia de lo dispuesto en el reglamento, se entiende que, a partir de ahora, el único responsable de los riesgos derivados de una ingesta excesiva de este tipo de alimentos será el propio consumidor, destinatario y sujeto de la nueva información que debe acompañar a estos productos. 




De momento, y por lo que se deduce de los estudios llevados a cabo, el beneficio que aportan este tipo de alimentos para las personas con exceso de colesterol LDL es mayor que el posible riesgo.

Las recomendaciones de su ingesta, que a partir de ahora estará debidamente informada, han llegado incluso a introducirse en algunos Programas de Educación para el Colesterol, como así ha sucedido en EEUU, donde se aconseja una ingesta de estanoles de 2 g/día para incrementar la reducción de los niveles de colesterol LDL.





LEGISLACIÓN
  • Reglamento (CE) número 608/2004, de la Comisión, de 31 de marzo de 2004, relativo al etiquetado de alimentos e ingredientes alimentarios con fitosteroles, ésteres de fitosterol, fitostanoles o ésteres de fitostanol añadidos. (Diario Oficial de la Unión Europea, número L 97/44, de 1 de abril de 2004).

  • Decisión de la Comisión, de 24 de julio de 2000, relativa a la autorización de la comercialización de las «grasas amarillas de untar con ésteres de fitosterol» como nuevo alimento o nuevo ingrediente alimentario con arreglo al Reglamento (CE) número 258/97, del Parlamento Europeo y del Consejo. (Diario Oficial de la Unión Europea, número L 200/59, de 8 de agosto de 2000).
Información procedente en parte de www.eroski.es  artículo de JUAN RAMÓN HIDALGO MOYA 12 de abril 2004 y de artículos varios entre otros de estudios realizados por la Unidad de Cardiología de la Paz. Madrid.



ARTÍCUOS RELEVANTES para leer:

Los fitosteroles, el colesterol y la prevención de las enfermedades cardiovasculares
Plant sterols, colesterol and the prevention of cardiovascular diseases
  Unidad de Cardiología Preventiva y Rehabilitación. Hospital La Paz. Madrid

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